Cuando supe que venías en camino, pasaron muchas cosas por mi cabeza: pensé que quizá no iba a estar capacitada para cuidarte, que la responsabilidad sobre mis hombros era demasiada, que habría situaciones que no sabría enfrentar y muchas veces me sentí abrumada por lo que se avecinaba. Tenía muchas cosas que resolver con tu papá y sobretodo conmigo.
Cuando fuimos al primer control, estaba nerviosa…, nunca había esperado un hijo y todo era nuevo para mí, sigue siendo nuevo. Entramos a la sala de la doctora, me indicó lo que debía hacer y cuando apareció la tu imagen en la pantalla quedé totalmente en blanco. No podía creer que eso estuviera ocurriendo en mi vientre.
Luego, cuando escuché los latidos de tu corazón –fuertes y dulces- el mío se vió sumergido en una especie de bálsamo que alejó cualquier duda o temor. De vuelta a casa Sebastián me miró y me dijo sonriendo “y tiene corazón”.
Miré tus “fotos” infinitas veces como queriendo convencerme de que eras real, que no era un sueño, y por sobretodo que eras “mía”.
Durante los meses que te esperamos tu papá y yo tuvimos que crecer y madurar, aprender a tolerarnos y a aceptarnos. Tú nos has hecho mejores personas de lo que pudimos ser estando solos.
Conté los días para verte y saber cómo eras…, pero eso lo conversaremos en otra oportunidad.

2 comentarios:
Contaste los días para verla y saberla a tu lado, con su mirada despierta (que se perfila verde), su rostro diáfano y toda la pureza que irradia.
Ahora, cuentas cada día (imagino, claro), pues cada uno da testimonio de sus progresos y aprendizaje.
Contarás también (vuelvo a imaginar) los días, las horas y los minutos para verla de nuevo cuando por distintas razones (entre ellas, su crecimiento) se aleje.
Sin embargo, ni toda la distancia ni el conteo que hagas te quitarán la gran verdad que supiste desde que la sentiste latir: Viene de ti, y es tuya =)
Un abrazo,
Susana...
aLSaCia...
Tus palabras me llegan tanto, y me hacen recordar cuando pasé por lo mismo que tú... mientras esperaba a Felipe que ya tiene casi 7 años... momentos que jamás se olvidan... las emociones que nacen y renacen... sus latidos, los nuestros... vida en nuestra vida... sangre nuestra que nos recorre y que se hace parte de otro ser que es tan tuyo como tu aliento...
Un beso grande...
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